domingo, 2 de agosto de 2009

SEGUNDA PARTE
ESCUDOS Y ESPADAS
Los rumores de cierre que habían comenzado en diciembre de 2006, además de temor, despertaron una constante batalla. Era la última sala y tanto los cinéfilos como quienes guardaban gran aprecio por El Cairo no estaban dispuestos a perder un pedazo de su memoria. Si bien los pasos de los espectadores dejaron de oírse en la sala, comenzaban a resonar otros más fuertes. Los Amigos del cine El Cairo dejaban atrás las lágrimas para unir sus fuerzas por una buena causa. La bandera de lucha flameaba para conservar el símbolo de un tiempo y asegurar el pasado cultural de Rosario. Juntos emprendieron una campaña destinada a salvar el cine.
Marcelo Britos suspiró tras sumergir en la taza su saquito de té, luego dirigió su mirada a los alrededores del bar El Cairo y comenzó a recordar… Con gran entusiasmo y sin titubear empezó a relatar los orígenes de la lucha. Todo surgió de una convocatoria publicada en el diario local de mayor tirada. El aviso tenía como fin juntar un grupo de personas que quisiera trabajar y luchar para impedir el cierre de la sala. Así se organizó la primer reunión a fines de diciembre de 2006 en el concejo municipal que resultó un éxito. De esa manera nació la Asociación Amigos del cine El Cairo, de la mano de la gente que ama al cine. Ahora estaban todos juntos en una misma reunión y todos con la voluntad de darse una mano para que ni la luz ni la cámara dejen de decir acción.
Obtener el dinero para comprar el inmueble les resultó un tormento. Se trataba nada más y nada menos que de 750 mil dólares. La primer campaña que emprendieron significó el primer obstáculo en el largo camino que se disponían cruzar durante el período de dos años. Marcelo junto a sus colaboradores, entre ellos la productora y licenciada Sandra Bilicich, tomaron la decisión de lanzar unos bonos de diez mil pesos cada uno y vendérselos a empresarios de la ciudad para que participaran de la compra del inmueble.
Lamentablemente los empresarios les dieron vuelta la cara a la consigna impresa “Salvemos a El Cairo”, demostrando que no les interesaba la cultura. La indignación de Marcelo gruñe debido a que todos los bonos impresos quedaron archivados en su casa, lo que evidencia que la primer movida de los amigos de El Cairo no sirvió para nada. Asimismo jamás pensaron bajar los brazos en la pelea… En el año 2007 se consolidaron como Asociación Civil, para ese entonces los escudos y las espadas estaban más preparadas que nunca.
El miedo estaba latente y todo pendía de un hilo. Si alguien llegaba a comprar el inmueble, si El Cairo se vendía la causa estaría perdida. Por eso los amantes del cine fueron más lejos y decidieron que uno de los integrantes de la asociación fundada por Marcelo trabajara como espía dentro de la inmobiliaria que administraba el inmueble del cine. De esa manera lograron boicotear todas las ventas posibles.
Para el año 2008 el inmueble seguía en venta, los compradores no aparecían y, los amigos del cine, se habían ganado tanto el apoyo de los medios de comunicación como de grandes artistas a nivel local y nacional. La movida por el salvataje ya se había trasladado al espacio virtual, donde se canalizaba la información de las alternativas de resistencia.
Desde su blog, el rosarino Facundo Fernández invitó a todos los blogueros de la ciudad a sumarse a la defensa de la sala de cine de Santa Fe y Sarmiento contribuyendo a la difusión de la información de las campañas que tejía la Asociación Amigos de El Cairo para salvarlo:
“Los blogueros de rosario no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que el destino nos alcance. Debemos luchar contra su cierre y rescatarlo por respeto a nuestra historia e identidad cultural. ¡El Cairo aún no ha muerto! Todavía podemos luchar por una ciudad viva, con sus símbolos tradicionales intactos. ¿Querés unirte a esta causa? ¡Que no se lo lleve el viento! ¡Sálvalo!”
Por los distintos blogs corrían las noticias relacionadas al patrimonio histórico y cultural, cada blogger copiaba la información en su bitácora digital y de ese modo se convirtieron en fieles aliados de la causa.
Los amigos del cine El Cairo eligieron como escenario su sala para realizar otro acto de resistencia. El oasis fue testimonio de otra alternativa de salvataje y nuevamente permanecieron bajo su techo los espectadores que le daban sustento, solo que esta vez no se encontraban en búsqueda de otra película; en ese momento ellos eran quienes le ofrecían al cine su homenaje: relatando sus historias personajes, experiencias, recuerdos y vivencias con El Cairo.
Se trataba de la presentación del libro “Cine El Cairo”, la idea había surgido del poeta y crítico cinematográfico Sergio Luis Fuster, convocó a distintas personalidades abocadas al cine desde el cariño y afecto como otro esfuerzo para que lo recaudado de la venta del libro se destinara a la supervivencia de la sala. Los veinte locos de amor por el símbolo histórico de calle Santa Fe estaban juntos de nuevo para pelear por la existencia del espacio que los identificaba.
Aquella tarde el hall de entrada parecía más chico que nunca porque sus amigos lo desbordaban. Entre ellos, estaba resistiendo desde “su lugar” Leandro Arteaga transitando con una mirada pensativa y un espíritu crítico. Su máximo gusto es ir al cine, un gran placer que anhela con impaciencia. Se trata de un defensor por mantener a los lugares de encuentro y sustento social con vida. En la sala de El Cairo vio de pequeño la tercera parte de Tiburón, vivencia que le hace imposible dejar de asociar la película con una sala que tenía tatuadas unas palmeras de luz verde.
Luego de una dura batalla, los Amigos del cine El Cairo flamearon la bandera de la victoria. Los amantes del séptimo arte impulsaron junto a la diputada radical Mónica Peralta un proyecto de ley para expropiar la sala. La finalidad de ellos no escapaba a preservar el patrimonio arquitectónico e histórico de la Provincia y a que se desarrollen actividades artísticas y culturales.
Desde ese entonces los Amigos del cine redactaron y lanzaron una solicitud de firmas vía e-mail:
A los presentes:
Como ya es de público conocimiento, desde hace varios meses se vienen gestionando toda una serie de medidas a los fines de evitar que nuestra tradicional sala cinematográfica “El Cairo” cierre sus puertas. La misma, que define toda una línea de programación, fue inaugurada el 8 de mayo de 1945, ese mismo día en el que la segunda guerra mundial llegaba a su fin.
Exponente y símbolo de toda la tradición de una época en la que ir al cine era ciertamente un ritual, El Cairo representa otro de los espacios de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural y actualmente es el único ámbito cinematográfico que ha sobrevivido a las presiones e intereses ajenos.
Desde fines de año pasado, y ante la información de la amenaza que pesaba sobre la sala, un grupo de ciudadanos nos comenzamos a reunir con la mirada puesta en la preservación de la misma. A través de numerosos encuentros y pedidos de asesoramiento es que hoy constituimos una asociación y de esa manera, es el apoyo de ustedes, el que necesitamos llegar a la cámara de senadores para lograr que la misma decida aprobar lo que consideramos el último tramo: la adquisición de la sala como bien público, para su inmediato funcionamiento posterior. Hasta el día de la fecha, el proyecto presentado ha obtenido media sanción por parte de diputados y el compromiso unánime de los diferentes ámbitos del gobierno y partidos políticos.
Ante todo lo expuesto, los invitamos con su firma a que se unan a nosotros.
Muchas gracias en nombre de la comunidad.
Finalmente la legislatura aprobó la Ley provincial de expropiación número 12.785 promulgada el 18 de octubre de 2007 que decretaba “la expropiación del inmueble ubicado en la calle Santa Fe 1120 de la ciudad de Rosario, conocido como cine El Cairo”.
El día en que la ley de expropiación se aprobó Marcelo estaba dictando clases en el colegio Urquiza, plantado en Boulevard Oroño y santa Fe. Cuando su teléfono sonó significó el sonido del triunfo tan esperado. El entusiasmo y la desesperación se apoderaron de él, tanto que, enseguida dejó lo que estaba haciendo para salir corriendo a encontrarse con el resto de los Amigos de El Cairo.
El día posterior, el viernes 19 de octubre de 2007, Sandra Bilicich tomó su computadora, abrió su casilla de correo y escribió:
Como sabrán, ayer por la tarde se aprobó la ley de adquisión por parte de la provincia del inmueble. El paso más duro y difícil que logramos construir. Cada uno de nosotros, desde el apoyo, la participación, el compromiso, la disposición, los aportes, las ideas, las discusiones y acuerdos hemos logrado preservar la sala y defender lo que consideramos nuestro patrimonio arquitectónico, histórico y cultural.
Disfrutemos este gran paso. En lo personal, estoy muy feliz de haber aportado este granito de arena, para poder construir un futuro con más educación, cultura y sobre todo saber que cuando se trabaja en conjunto, se tiene la decisión y convicción de que es posible transformar los sueños en realidad.
Felicitaciones a todos, un abrazo, Sandra Bilicich.
La aprobación de la Ley implicaba que sea cual fuese el futuro de El Cairo nunca iba a cerrarse ni venderse. Ese día aconteció el mayor triunfo que tuvo la Asociación civil desde su conformación. De todos modos seguirán defendiendo otras causas y tratarán de abrir más cines que han cerrado e intentar mantener abiertos los que siguen funcionando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada