domingo, 2 de agosto de 2009

Informe de las actividades que realicé durante la investigación del ex cine El Cairo

Durante la investigación no se me presentó ningún inconveniente y pude llegar a cumplir las expectativas que me había delimitado en el pre-proyecto.
Debido a que sigo la problemática de el cine El Cairo desde el momento en que hicieron públicos los rumores del cierre de la sala de calle Santa Fe y Sarmiento contaba con suficiente información que intenté plasmar lo mejor posible en mi texto "Historia de un bastión mitico"; al cual decidí presentarlo en tres partes. La primera parte (El último oasis), relata y adentra al lector en lo que fue el mundo de el cine para volver a narrarlo y sentirlo. La segunda (Escudos y espadas), cuenta la batalla que despertó el cierre de la sala y el triunfo de sus amigos que, gracias a su constancia y lealtad hacia la cultura y a la aparición del Estado pudieron salvarlo con la Ley de expropiación número 12.785. La última parte se centra el el futuro de la sala de las palmeras como cine público.
En cuanto a las actividades que realicé durante la investigación se trataron de entrevistas a:
  • Roque Baidón (el histórico acomodador de la sala), el día sábado 23 de junio de 2007 dentro del hall del cine El Cairo horas previas a la presentación del libro Cine El Cairo que hicieron sus amigos como homenaje y tributo a al sala. Roque en ese entonces me invitó a presenciar la presentación que grabé entera sentada junto a los veinte escritores y a quien los convocó, el director de la colección de libros Estación Cine: Sergio Luis Fuster.
  • Hector Gramaglia, amante del séptimo arte el 13 de julio de 2009.
  • Leandro Arteaga (Licenciado en Comunicación Social y crítico Cinematográfico), en dos oportunidades. Por un lado, el día en que se presentó el libro Cine El Cairo y, por otro, el martes 14 de julio de 2009 en el bar de la esquina de Urquiza y Moreno a las 18.30 horas.
  • Marcelo Britos (Fundador de la Asociación Amigos de El Cairo, Escritor y secretario del bloque ARI), a quien escuché hablar en la presentación del libro y entrevisté el viernes 17 de julio de 2009 en el bar El Cairo, Sarmiento y Santa Fe, a las 13 horas.

Además del audio que grabé en la presentación del libro mencionado, el cual leí dos veces para sentir lo que cuentan sus narradores; también busqué los audios del programa radial que hice en dos oportunidades con unos compañeros del terciario (TEA). El programa, al cual llamamos "El arranque" se emitía los días sábados en el horario de 9 a 10, por radio SI, FM 98.9. En el del día 15 de septiembre de 2007 mi colega Gonzalo (quien se encargaba de la columna de espectáculos) mantuvo una charla en línea con la licenciada Sandra Bilicich, quien también forma parte de la Asociación civil "Amigos del cine El Cairo". En la emisión del 20 de octubre del mismo año, se comunicó con nosotros Marcelo Britos.

Desde el lunes 25 de junio de 2007 mantuve contacto vía e-mail con Marcelo Britos y Sandra Bilicih, quienes nunca dejaron de comentar todos los pasos llevados a cabo durante la pelea para lograr el salvataje del último cine tradicional de Rosario. El contacto se mantuvo día a día y pude estar siempre al tanto de las últimas novedades y las reuniones que organizaban desde la fecha apuntada en adelante. Los mails los conservo impresos y en mi casilla, también en un documento de Word pero los considero privados razón por la cual determiné no subirlos al sitio cineelcairo.blogspot.com

Por último leí artículos periodísticos sobre el tema e investigué en Internet la campaña que llevaron a cabo los blogueros rosarinos para ayudar en el salvataje del cine. Dichos artículos los detallé en la bibliografía, lo mismo con la campaña a la cual le hice un enlace directo. Uno de los artículos periodísticos que utilicé lo escribí para la revista digital de TEA y fue publicada como nota de tapa respondiendo a la sección Cultura y espectáculos.

Las fotos las obtuve, algunas de antes y la mayoría del presente. Del libro Cine El Cairo utilicé la que está en Blanco y negro de Roque Baidón. El resto de la primer galería de fotos que hice utilizando Bubbleshare, son del día en que se realizó la presentación de tan mencionado libro. En la segunda galería pueden verse las fotos actuales del cine, la fachada que hoy se ve, la que promete proximamente el tan esperado cine público.

Los audios se encuentran todos subidos, los alojé en Imeen y luego pegué el código en este blog, el cual cree para publicar el trabajo final y toda información que nos hable de "nuestro" cine, el que no pudo llevarse el viento... El Cairo por siempre.

María José Van Den Dooren

HISTORIA DE UN BASTIÓN MITICO


PRIMERA PARTE

EL ÚLTIMO OASIS
El Cairo era un lugar para la gente. El cine de calle Santa Fe 1120, enclavado en el centro de Rosario, se presentaba como refugio de muchas cabezas, como sitio de encuentro, cómplice de innumerables recuerdos e historias.
El templo sagrado de los filmes, el cine de aventuras, era el último que permanecía en la ciudad, característica central que lo posicionaba como el más emblemático y tradicional. La personalidad de El Cairo se impregnaba al percibir su decorado, su techo, el palco, el cortinado que cubría la pantalla, el piso alfombrado, su fachada y el hall de entrada que era punto de encuentro y cruce de diversos cinéfilos.
Las palmeras art decó esculpidas sobre las paredes laterales otorgaban la característica distintiva y particular de un oasis, despertando para muchos de sus visitantes la sensación de estar en el Caribe. Las 700 butacas abrigaban con un abrazo cálido a quienes dirigían la mirada a una pantalla que se encendía para ser testigo y reflejo de miles de historias y personajes.
La sala de cine además de ser cuna de muchos nacimientos de películas también era un espacio donde afloraba una gran cantidad de sensaciones, fantasías, misterios, sorpresas y recuerdos compartidos. Las personas guardaban un gran amor incomparable por el patrimonio histórico edilicio que no había sido derrumbado ni transformado por las garras del insaciable mercantilismo.
Era escenario de la vida de muchos rosarinos y amantes del séptimo arte. Héctor Gramaglia hace 47 años es uno de ellos. Su mirada expresa el anhelo por los cines de antes que, de lugares de la cultura y la reflexión, terminaron siendo supermercados, estacionamientos, templos evangélicos y edificios. Su voz amigable expresa la bronca y dolor por la desaparición de los monumentos originales de otras épocas que ya no están y han pasado de la realidad a formar parte de un recuerdo.
De su piel aflora un aire de nostalgia. El cine El Cairo fue testigo de su primer salida como novios con quien ahora está casado, con su cita vieron la película Grease, el compadrito, con John Travolta y Olivia Newton John. Su paso por la puerta, que esconde en su interior un oasis inolvidable, va a hacerlo recordar por siempre ese momento de su vida. Al empalabrar la primer salida como novios con su esposa, el nombre “El Cairo” siempre permanecerá en movimiento, reviviendo en su memoria.
Entre las miles de historias que encierra el cine, reúne la de un cinéfilo con todas las letras: Roque Baidón. Este hombre de tez morena, cabello enrulado y voz corroída lleva trabajando 58 años en la cinematografía, dejando todo de sí para el mundo de la pantalla grande. Siempre fue reconocido por su inmenso e incomparable amor hacia el lugar que más le gustó desde pequeño: el cine. Día tras día, durante diez años, Roque trabajó en el oasis brindando una sonrisa a cada espectador, haciéndolos sentir como en su casa y disfrutando una y otra vez las películas que un chorro de luz ayudaba a proyectar sobre la pantalla.
Roque era otro símbolo de aquel cine, el último acomodador del país. Cuando terminaba su jornada laboral no veía la hora de regresar para dejar lo mejor de sí y llevarse lo mejor del cine. Roque tenía una familia que le dio todo y se llamaba El Cairo.
Todo marchaba bien. El cine brillaba por su esplendor para instalarse en la memoria de los espectadores. Los días pasaban y la vida de El Cairo transcurría con normalidad, hasta que comenzó a asomar un día de mayo de 2007 con la amenaza del cierre de la sala de todos. Con 62 años el oasis de calle Santa Fe comenzaba a vivir su fin. Siendo inocente le dictaban su pena de muerte y un ambiente nostálgico se delimitaba.
El cine, más que nunca, empezó a esperar las visitas… las necesitaba. Mientras tanto a Roque lo asfixiaba la ansiedad e incertidumbre del destino de su familia, sabía que si acababa la vida del cine también terminaría la suya.
Con el pasar de los meses las dudas crecían y las esperanzas de algunos disminuían mientras que las de otros perseveraban para dar nacimiento a una lucha continua para rescatar a su gran amor.
El 8 de mayo de 1945, día en que tuvo fin la Segunda Guerra Mundial, la sala se inauguraba con la película “Privilegio de mujer”. El tiempo pasó y el miércoles 19 de diciembre de 2007 a las 21 horas proyectaba “Vitus”, su última película.
Allí, otra vez, la fiel figura de Roque daba evidencia de la lealtad que sentía por su familia. El histórico acomodador estaba en su puesto, como siempre, cortando un boleto que esa noche carecía de precio mientras de sus ojos se fugaba alguna lágrima.
La noche en que El Cairo apagó su proyector fue más oscura que ninguna otra. Las lágrimas, los recuerdos y la melancolía llovían sobre el único espacio que sabía resistir a la invasión de los complejos multisalas.
Roque apagó por última vez las luces verdes de neón que colgaban de la entrada. La despedida de la sala de las palmeras se transformó en un duelo. El espíritu del último padre de los cines tradicionales quedaba tras las rejas. A los rosarinos se les quitaba otro espacio humano pero el cine se llevaba el cariño de la gente.
SEGUNDA PARTE
ESCUDOS Y ESPADAS
Los rumores de cierre que habían comenzado en diciembre de 2006, además de temor, despertaron una constante batalla. Era la última sala y tanto los cinéfilos como quienes guardaban gran aprecio por El Cairo no estaban dispuestos a perder un pedazo de su memoria. Si bien los pasos de los espectadores dejaron de oírse en la sala, comenzaban a resonar otros más fuertes. Los Amigos del cine El Cairo dejaban atrás las lágrimas para unir sus fuerzas por una buena causa. La bandera de lucha flameaba para conservar el símbolo de un tiempo y asegurar el pasado cultural de Rosario. Juntos emprendieron una campaña destinada a salvar el cine.
Marcelo Britos suspiró tras sumergir en la taza su saquito de té, luego dirigió su mirada a los alrededores del bar El Cairo y comenzó a recordar… Con gran entusiasmo y sin titubear empezó a relatar los orígenes de la lucha. Todo surgió de una convocatoria publicada en el diario local de mayor tirada. El aviso tenía como fin juntar un grupo de personas que quisiera trabajar y luchar para impedir el cierre de la sala. Así se organizó la primer reunión a fines de diciembre de 2006 en el concejo municipal que resultó un éxito. De esa manera nació la Asociación Amigos del cine El Cairo, de la mano de la gente que ama al cine. Ahora estaban todos juntos en una misma reunión y todos con la voluntad de darse una mano para que ni la luz ni la cámara dejen de decir acción.
Obtener el dinero para comprar el inmueble les resultó un tormento. Se trataba nada más y nada menos que de 750 mil dólares. La primer campaña que emprendieron significó el primer obstáculo en el largo camino que se disponían cruzar durante el período de dos años. Marcelo junto a sus colaboradores, entre ellos la productora y licenciada Sandra Bilicich, tomaron la decisión de lanzar unos bonos de diez mil pesos cada uno y vendérselos a empresarios de la ciudad para que participaran de la compra del inmueble.
Lamentablemente los empresarios les dieron vuelta la cara a la consigna impresa “Salvemos a El Cairo”, demostrando que no les interesaba la cultura. La indignación de Marcelo gruñe debido a que todos los bonos impresos quedaron archivados en su casa, lo que evidencia que la primer movida de los amigos de El Cairo no sirvió para nada. Asimismo jamás pensaron bajar los brazos en la pelea… En el año 2007 se consolidaron como Asociación Civil, para ese entonces los escudos y las espadas estaban más preparadas que nunca.
El miedo estaba latente y todo pendía de un hilo. Si alguien llegaba a comprar el inmueble, si El Cairo se vendía la causa estaría perdida. Por eso los amantes del cine fueron más lejos y decidieron que uno de los integrantes de la asociación fundada por Marcelo trabajara como espía dentro de la inmobiliaria que administraba el inmueble del cine. De esa manera lograron boicotear todas las ventas posibles.
Para el año 2008 el inmueble seguía en venta, los compradores no aparecían y, los amigos del cine, se habían ganado tanto el apoyo de los medios de comunicación como de grandes artistas a nivel local y nacional. La movida por el salvataje ya se había trasladado al espacio virtual, donde se canalizaba la información de las alternativas de resistencia.
Desde su blog, el rosarino Facundo Fernández invitó a todos los blogueros de la ciudad a sumarse a la defensa de la sala de cine de Santa Fe y Sarmiento contribuyendo a la difusión de la información de las campañas que tejía la Asociación Amigos de El Cairo para salvarlo:
“Los blogueros de rosario no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que el destino nos alcance. Debemos luchar contra su cierre y rescatarlo por respeto a nuestra historia e identidad cultural. ¡El Cairo aún no ha muerto! Todavía podemos luchar por una ciudad viva, con sus símbolos tradicionales intactos. ¿Querés unirte a esta causa? ¡Que no se lo lleve el viento! ¡Sálvalo!”
Por los distintos blogs corrían las noticias relacionadas al patrimonio histórico y cultural, cada blogger copiaba la información en su bitácora digital y de ese modo se convirtieron en fieles aliados de la causa.
Los amigos del cine El Cairo eligieron como escenario su sala para realizar otro acto de resistencia. El oasis fue testimonio de otra alternativa de salvataje y nuevamente permanecieron bajo su techo los espectadores que le daban sustento, solo que esta vez no se encontraban en búsqueda de otra película; en ese momento ellos eran quienes le ofrecían al cine su homenaje: relatando sus historias personajes, experiencias, recuerdos y vivencias con El Cairo.
Se trataba de la presentación del libro “Cine El Cairo”, la idea había surgido del poeta y crítico cinematográfico Sergio Luis Fuster, convocó a distintas personalidades abocadas al cine desde el cariño y afecto como otro esfuerzo para que lo recaudado de la venta del libro se destinara a la supervivencia de la sala. Los veinte locos de amor por el símbolo histórico de calle Santa Fe estaban juntos de nuevo para pelear por la existencia del espacio que los identificaba.
Aquella tarde el hall de entrada parecía más chico que nunca porque sus amigos lo desbordaban. Entre ellos, estaba resistiendo desde “su lugar” Leandro Arteaga transitando con una mirada pensativa y un espíritu crítico. Su máximo gusto es ir al cine, un gran placer que anhela con impaciencia. Se trata de un defensor por mantener a los lugares de encuentro y sustento social con vida. En la sala de El Cairo vio de pequeño la tercera parte de Tiburón, vivencia que le hace imposible dejar de asociar la película con una sala que tenía tatuadas unas palmeras de luz verde.
Luego de una dura batalla, los Amigos del cine El Cairo flamearon la bandera de la victoria. Los amantes del séptimo arte impulsaron junto a la diputada radical Mónica Peralta un proyecto de ley para expropiar la sala. La finalidad de ellos no escapaba a preservar el patrimonio arquitectónico e histórico de la Provincia y a que se desarrollen actividades artísticas y culturales.
Desde ese entonces los Amigos del cine redactaron y lanzaron una solicitud de firmas vía e-mail:
A los presentes:
Como ya es de público conocimiento, desde hace varios meses se vienen gestionando toda una serie de medidas a los fines de evitar que nuestra tradicional sala cinematográfica “El Cairo” cierre sus puertas. La misma, que define toda una línea de programación, fue inaugurada el 8 de mayo de 1945, ese mismo día en el que la segunda guerra mundial llegaba a su fin.
Exponente y símbolo de toda la tradición de una época en la que ir al cine era ciertamente un ritual, El Cairo representa otro de los espacios de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural y actualmente es el único ámbito cinematográfico que ha sobrevivido a las presiones e intereses ajenos.
Desde fines de año pasado, y ante la información de la amenaza que pesaba sobre la sala, un grupo de ciudadanos nos comenzamos a reunir con la mirada puesta en la preservación de la misma. A través de numerosos encuentros y pedidos de asesoramiento es que hoy constituimos una asociación y de esa manera, es el apoyo de ustedes, el que necesitamos llegar a la cámara de senadores para lograr que la misma decida aprobar lo que consideramos el último tramo: la adquisición de la sala como bien público, para su inmediato funcionamiento posterior. Hasta el día de la fecha, el proyecto presentado ha obtenido media sanción por parte de diputados y el compromiso unánime de los diferentes ámbitos del gobierno y partidos políticos.
Ante todo lo expuesto, los invitamos con su firma a que se unan a nosotros.
Muchas gracias en nombre de la comunidad.
Finalmente la legislatura aprobó la Ley provincial de expropiación número 12.785 promulgada el 18 de octubre de 2007 que decretaba “la expropiación del inmueble ubicado en la calle Santa Fe 1120 de la ciudad de Rosario, conocido como cine El Cairo”.
El día en que la ley de expropiación se aprobó Marcelo estaba dictando clases en el colegio Urquiza, plantado en Boulevard Oroño y santa Fe. Cuando su teléfono sonó significó el sonido del triunfo tan esperado. El entusiasmo y la desesperación se apoderaron de él, tanto que, enseguida dejó lo que estaba haciendo para salir corriendo a encontrarse con el resto de los Amigos de El Cairo.
El día posterior, el viernes 19 de octubre de 2007, Sandra Bilicich tomó su computadora, abrió su casilla de correo y escribió:
Como sabrán, ayer por la tarde se aprobó la ley de adquisión por parte de la provincia del inmueble. El paso más duro y difícil que logramos construir. Cada uno de nosotros, desde el apoyo, la participación, el compromiso, la disposición, los aportes, las ideas, las discusiones y acuerdos hemos logrado preservar la sala y defender lo que consideramos nuestro patrimonio arquitectónico, histórico y cultural.
Disfrutemos este gran paso. En lo personal, estoy muy feliz de haber aportado este granito de arena, para poder construir un futuro con más educación, cultura y sobre todo saber que cuando se trabaja en conjunto, se tiene la decisión y convicción de que es posible transformar los sueños en realidad.
Felicitaciones a todos, un abrazo, Sandra Bilicich.
La aprobación de la Ley implicaba que sea cual fuese el futuro de El Cairo nunca iba a cerrarse ni venderse. Ese día aconteció el mayor triunfo que tuvo la Asociación civil desde su conformación. De todos modos seguirán defendiendo otras causas y tratarán de abrir más cines que han cerrado e intentar mantener abiertos los que siguen funcionando.
TERCERA PARTE
LA REINVENCIÓN
El anuncio de la expropiación del mes de diciembre puso en marcha la imaginación del nuevo espacio que abrirá hacia fines del 2009. Lo que no entraba en dudas era que se trataría de un centro integral dedicado al séptimo arte.
La histórica sala de calle Santa Fe evidenció que era una oportunidad que no podía perderse. La gran pantalla cercada de palmeras que abrió hace 64 años fue contra viento y marea para volver a ser refugio e inspiración de todos.
Al tan querido cine El Cairo parece depararle un grato futuro y, además de un cine, será muchas cosas más. Dentro de pocos meses la sala céntrica, que conservará tanto su nombre como la fachada y las palmeras, se sumará a los veinte espacios Incaa del país y la ciudad de Rosario tendrá un Instituto Nacional de cine y Artes Audiovisuales que se dedicara al cine argentino y latinoamericano.
El Cairo que renacerá funcionará como cine público, abierto a todos, con entradas más accesibles y sin dejar de brindar la posibilidad de exhibición. Las proyecciones y la cartelera reflejarán producciones cinematográficas que no se ven habitualmente ya que no las atienden comercialmente los complejos multisalas.
La sala, antes de renacer, comenzó a vivir un proceso de refacción edilicia en su techo, una renovación completa de los sanitarios, tendrá una nueva boletería, y el punto de encuentro de los cinéfilos, su hall de entrada se ampliará para permitir un ingreso mucho más amigable y contenedor que le genere a sus visitas ganas de encontrarse y conversar.
Los rosarinos aguardan con ansiedad y entusiasmo la esplendorosa inauguración del nuevo espacio para la investigación, la formación y el encuentro, en donde los rosarinos verán sus largometrajes, sus cortos y su cine de animación. Marcelo Britos se siente satisfecho y, antes de beber el último sorbo triunfante de su té, imagina la noche en que las puertas vuelvan a abrirse con mucho festejo y felicidad.
Gracias a la acción del Estado y de una Asociación de amigos la pantalla de El Cairo volverá a ser un lugar para compartir, discutir y reflexionar y recibirá, otra vez, innumerables visitas de películas y amigos.